La administración de propiedades es un servicio profesional integral que se ocupa de la gestión completa de un inmueble, ya sea residencial o comercial, con el objetivo de proteger el patrimonio del propietario, asegurar la correcta ocupación del bien y garantizar el cumplimiento de todas las obligaciones legales, contractuales y administrativas.
Delegar la administración en un corredor inmobiliario matriculado significa contar con un representante que actúa en su nombre, cuidando sus intereses con profesionalismo, experiencia y respaldo legal.
Como administradora, asumo un mandato de representación que me permite gestionar de forma activa y responsable cada aspecto de la locación, brindándole al propietario tranquilidad y previsibilidad.
Entre las principales funciones se encuentran:
Selección y evaluación de inquilinos, mediante un proceso riguroso que analiza antecedentes, referencias y capacidad de pago.
Cobro y administración de alquileres y conceptos accesorios, asegurando puntualidad y orden en los ingresos.
Emisión de recibos y comunicaciones formales, actuando por cuenta y orden del propietario.
Gestión integral del contrato de locación, desde su correcta instrumentación hasta su seguimiento durante toda la vigencia.
Relación directa con el inquilino, atendiendo consultas, necesidades y situaciones que puedan surgir.
Supervisión del estado del inmueble, coordinando mantenimientos y reparaciones cuando corresponde.
Intimaciones y acciones legales, en caso de incumplimientos, siempre priorizando la defensa de los derechos del propietario y el marco legal vigente.
Administrar una propiedad no es solo cobrar un alquiler. Es anticiparse a los problemas, actuar con criterio profesional y tomar decisiones respaldadas por conocimiento del mercado y de la normativa vigente.
Al contratar un servicio de administración profesional, usted obtiene:
Ahorro de tiempo y reducción del estrés, delegando gestiones diarias y situaciones complejas.
Seguridad jurídica, con contratos y acciones alineadas a la legislación local.
Mayor control y transparencia, con seguimiento permanente del inmueble y de la relación contractual.
Conservación del valor de la propiedad, gracias a una supervisión constante y mantenimiento adecuado.
Como Corredor Público Inmobiliario matriculado, mi intervención está respaldada por la ley y por un mandato claro de representación, lo que me permite actuar con eficacia, responsabilidad y compromiso en defensa de los intereses del propietario.
Mi objetivo es que usted disfrute de los beneficios de ser propietario sin preocuparse por la gestión diaria, sabiendo que su inmueble está administrado con seriedad, criterio y dedicación.